Mariana Brey: «Me costaba confiar en mí»

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Forma parte de Los ángeles de la mañana y está ansiosa por la llegada de Juana, su segunda hija. La revolución de la maternidad y lo que aprendió del dolor. Nueva apuesta al amor y las claves de la armonía familiar.

“Era bastante prejuiciosa, partiendo del prejuicio propio, por cuestiones de inseguridad”

Son las cinco de la tarde y Mariana Brey tiene la energía intacta pese a que está en la recta final de su segundo embarazo y de que empezó su día muy temprano: arrancó haciendo Los ángeles de la mañana (Canal 13), después le puso la mejor onda a la producción de fotos para Expertas y ahora se dispone a la charla. Está acostumbrada a la hiperactividad: toma clases de yoga, gimnasia y stretching, y ha explorado distintas facetas profesionales. No solo conquistó un espacio en el periodismo de espectáculos, sino que también estudió locución, actúa –ha sido parte de los elencos de Claudio Tolcachir y de José María Muscari− y canta.

¿Te queda cómodo el periodismo del espectáculo?
Hoy sí, cuando aprendí a divertirme y reírme…

¿Cuándo fue eso?
Haciendo BDV, no al principio pero sí en el transcurso, fueron diez años de programa. Con Ángel de Brito y Andrea Taboaba, hicimos equipo. Hoy seguimos en LAM.

¿Construís un personaje?
Soy bastante yo en cuanto a mi manera de expresarme y en cuanto a lo que digo y pienso. Para mí, es importantísima la coherencia para sostener lo que decís. Soy confrontativa, puedo generar un debate, voy a dar mi opinión, pero el límite es el respeto por el otro.

Si Luca fue una bisagra y una exploración, ¿qué te pasa esperando a Juana?
Tengo otros miedos, no sé si es porque estoy más grande o porque ya tengo más conciencia y responsabilidad y sé de qué se trata, pero este embarazo lo atravesé con muchos miedos y los sigo teniendo. Me reconozco más cansada y con más pensamientos feos, de cosas que no quiero pensar y pienso, entonces las digo, porque si no, me las guardo, es como negar. Los miedos están y son parte de la vida, está bueno aceptar a esta Mariana miedosa. Con el embarazo anterior, y antes también, me creía una súper poderosa. Por eso fui a full con la lactancia, me puse el objetivo y me fui de mambo y después le di cuatro años.

¿Cuándo te replanteaste la profesión?
Cuando hacía un programa de canal 9 y me fui. Me costaba un montón (tomar la decisión): cómo me iba a tomar el tupé de renunciar ¿y si después no me ofrecían nada? La pasé tan mal que se lo planteé a mi papá, le dije que me iba a dedicar a otra cosa, y me fui a trabajar con mi hermana a una oficina, seis meses. Después extrañé y recapacité, me di cuenta de que ese programa no había sido para mí, que había sido una mala experiencia, me di cuenta de que nada es tan determinante. Me llamaron de América para hacer un programa, volví y arranqué otra vez. Se ve que era buena en lo que hacía y a mí me costaba confiar en mí.

Parece que lograste armar una familia ensamblada muy armónica.
Sí, para mí es síntoma de salud. Yo trabajo desde siempre mucho para que esto sea así Con mi ex (Leo Schmerkin) nos separamos como todas las parejas, con sus enojos, rencores y diferencias; fue un tiempo corto hasta aceptar…

¿Te sorprendió volver a amar y tener un proyecto de vida compartido?
Sí, no lo imaginé nunca tan rápido. Tenía claro que iba a volver a formar familia, pero no pensé que iba a pasar tan rápido. Pablo tiene una energía arrasadora, te lleva puesta, no te da tiempo a pensar, entonces me vino bien porque yo soy un poco más racional, y cuando me quise acordar, ya estábamos de novios. Incluso cuando los chicos se conocieron, no estábamos de novios todavía. Era época de vacaciones de invierno, los chicos de Pablo viven en Córdoba y estaban acá y yo estaba con Luca, entonces nuestra primera salida fue en familia.