Carla Conte: “Quiero vivir los vínculos más suelta”

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Conduce Confrontados, en las tardes de Canal 9. Su cambio de visión respecto de la maternidad, la experiencia de estar separada y el aprendizaje de domarse a sí misma para decir lo que piensa sin enojarse.

“Hoy disfruto de mi tiempo de soledad. Es nuevo vincularme con el mundo de otra forma”

Cuando nació Mora, tu primera hija, te convertiste en referente del parto respetado.
Embarazada, descubrí el parto respetado, la violencia obstétrica, mis derechos, decidí tener el parto en casa. Eso estuvo buenísimo. Después vino “lo que está bien y lo que está mal” en la maternidad. En mi círculo íntimo, se recuerda como “la locura de Carla Conte”. Mis amigas y familia dicen: “Sobrevivimos a todo eso”. Me pegué una radicalizada con la maternidad… cómo se puede ser así (se ríe). Te juro que ahora me muero de risa con mis amigas.

¿Cuáles son las cosas que hoy te parecen absurdas?
Por ejemplo, estudié lo que estaba bien comer y lo que estaba mal y bueno… mi mamá le quería dar una vainilla a Mora y yo casi llego con un hacha al grito de: “Vainilla, nooooo” o “Yogur, nooooo” (risas). Una furia manejaba…

Tiene que ver con una mujer entregada, que va de cuerpo y alma.
Sí, total. ¡Yo lo creía así! Odio algunos libros sobre maternidad y les pedí perdón a todas mis amigas a las que se los había regalado, a mí me arruinaron la vida… me generaron una culpa… Mora lloraba y yo me preguntaba qué me pasaba a mí para que eso sucediera. Como todo era por mí, entonces en mi cabeza era mi culpa. Aparte de que el bebé solo necesita tu cuerpo y el nivel de entrega te vuelve loca. Me olvidé de vivir y de la pareja, nos separamos cuando Mora tenía tres años.

Vas por la tercera temporada de Confrontados. Encontraste un lugar muy cómodo, ¿no?
Sí, absolutamente, un lugar hermoso, un espacio de libertad, una productora que nunca me dijo qué podía y qué no decir, un canal que me habilitó siempre. Después fue el aprendizaje de cómo decir lo que pienso sin enojarme.

¿Tenés tus propios prejuicios?
Claro, hay cuestiones en las que no siento una libertad absoluta de ser y de hacer, y trabajo en eso. Ser conocida no me ayuda mucho, pero no me quejo. Mi aprendizaje es vivir los vínculos más suelta de estructuras, ser libre en el poder relacionarme y disfrutar, de la vida.

¿En qué sos experta?
Yo soy siempre la encargada de hacer el fuego. Nos vamos de vacaciones y hago fuego para hacer un asado o para juntarnos alrededor de una fogata, para lo que quieras. Es un placer, me encanta encender las brasas. Y, la verdad, me sale súper fácil, rápido y bien.