Mike Amigorena: “Soy un experto en desobligarme”

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En una pantalla o sobre un escenario, cantando o actuando, su figura siempre llama la atención. Polifacético y particular, consigue la extraña combinación de ser obsesivo sin estresarse. Nació en Mendoza hace 46 años. Su faceta más conocida es la de actor, pero, más que eso, se considera un entretenedor. Tuvo dos bandas (Ambulancia y Mox), y ahora se prepara para sacar su segundo disco como solista: el primero fue con un estilo crooner, y el siguiente será un mix de electro pop y melodías bailables. Entre sus nuevos proyectos figura Jubilandia, que lo llevará a cantar en geriátricos junto a músicos amigos.

«No sentir culpa es algo que te permite estar más liviano por la vida»

¿En qué te considerás un experto?
En desobligarme. Si bien tengo cierta obsesión por las tareas, las decisiones, las responsabilidades, también tengo la facilidad de que eso no me estrese. Soy obsesivo, pero no me critico ni me doy con un palo: si no me sale, bueno, será mejor la próxima. No sentir culpa es algo que te permite estar más liviano por la vida y hace que no me frustre ni me desanime.

¿Cuál es el mejor regalo que recibiste en tu vida?
Un salto en paracaídas.

¿El mejor recuerdo de tu infancia?
Cuando fui a ver a Carlitos Balá. Me acuerdo que había mucha gente, en Mendoza, yo habré tenido siete u ocho años. Como había tanta gente, mi papá me miró y me dijo “¿No querés que te compre la careta y nos vamos?”, y le dije que sí. Eso me acompañó toda la vida, no soy de hacer colas ni esperar. Volvimos a casa con la careta, mi mamá estaba sorprendida de que volviéramos tan temprano. O sea que fui a ver a Carlitos Balá, pero no lo vi.

¿A qué le tenés miedo?
A la inseguridad y a la violencia.

¿Tu recuerdo más viejo?
Cuando me operaron de las amígdalas. Tenía cinco años, o algo así. Me regalaron un trencito con jirafas, así que al final me encantó.

¿Cómo te imaginás dentro de 20 años?
Con una familia, en el campo.

Si no te hubieras dedicado al espectáculo, ¿qué te habría gustado ser?
Me hubiese gustado ser cocinero. Cocino y no estoy lejos de meterme a hacer un curso. Es como ser un alquimista, me encanta.