Claudia Piñeiro: “Yo no sería la misma persona si no escribiera”

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Autora de novelas exitosas, acaba de publicar Quién no, su primer libro de cuentos. En esta entrevista, la escritora reflexiona sobre su agitado 2018, los premios y el proceso de cambio que está teniendo la mujer en materia de derechos.

“Quiero estar siempre completamente segura de que el texto que voy a publicar merece ser publicado”

Hablemos un poco de Quién no, tu primer libro de cuentos. ¿Por qué ahora?
Los cuentos fueron escritos durante el tiempo que escribía novelas, no después. Algunos datan de cuando iba al taller de Guillermo Saccomanno, los talleres literarios tienen esta cosa de periodicidad que te obliga a llevar textos que se pueden trabajar.

¿Cómo llegás a la idea de plasmar todo en un libro de cuentos?
Siempre estaba la idea de algún editor que te decía “¿Por qué no hacemos un libro de cuentos?”. Me parecía que tenía que haber una masa crítica de cuentos que yo pudiera ver que valiera la pena, que estuvieran juntos en un libro por algo. No un rejunte de cosas escritas a lo largo de los años, sino que tuviera un hilo conductor. Y el hilo que encontré para estos cuentos es “quién no”. Ponerse en el lugar del otro: alguien que está sobre un abismo, a punto de tomar una decisión que uno cree que no tomaría. El texto apela a la posibilidad de que te pongas en el lugar de ese personaje y comprendas la situación más allá de que sientas que no harías lo mismo.

Son historias que van desde temas inmorales hasta crímenes…
Sí, es un abanico grande, tiene que ver con aquellos con los que uno se identifica, con actos propios o de alguno que ha escuchado.

A 13 años de Las viudas de los jueves, ¿cómo ves ese quiebre de masividad a la distancia?
Las viudas de los jueves fue una gran oportunidad. Hubo muchos premios Clarín, pasó algo que no pasó con todos, que tanta gente leyera el libro, que llegara a tantas personas. Y después, la oportunidad a futuro, porque con esa base es la editorial la que quiere publicarte el próximo libro. Siempre sentí miedo de que me quieran publicar un texto que no valía la pena ser publicado. Pensá que yo venía de un arrastre de lectores con Las viudas de los jueves, y uno cree que se pueden decepcionar. Mi tema es estar siempre completamente segura de que el texto que voy a publicar realmente merece ser publicado.

¿Cómo te llevás con los premios?
Hay de todo. Hay algunos muy importantes y prestigiosos, otros que te colocan en un lugar diferente y otros que sabés que están arreglados y da lo mismo si te los ganás o no. Con Las viudas de los jueves nadie me conocía en Clarín, yo tampoco conocía a nadie. Hay concursos en los que ni vale la pena que gastes la plata en fotocopias, porque sabés que lo va a ganar uno puesto a dedo o de esa editorial. En otros, como el del Fondo Nacional de las Artes o el premio Clarín, se abre una puerta para que el escritor que nadie lee tenga esa posibilidad. A veces llevás los textos, das vueltas, golpeás puertas y nadie los lee. Eso es así porque nadie te conoce. En cambio estos otros premios son una gran oportunidad para ver cómo publicar, porque a veces no ganaste, pero quedaste entre los finalistas. Te leyó alguien a quien le gustó tu texto.

¿Alguna técnica para los que recién empiezan? ¿Llevar anotador por si surge una idea cuando estás en la calle?
Sentarse a escribir. Antes tenía muy buena memoria y no anotaba nada. Ahora cada tanto, por lo menos yo, anoto cosas, pero me olvido de buscarlas. Es tal vez para quedarme tranquila de saber que lo escribí [risas]. Es un poco esa cosa darwiniana de decir “Si vale la pena, me la voy a acordar”. Y si no, no pasa nada.

¿Qué significó para vos la escritura en los últimos 15 años, Claudia?
Es algo ontológica. Es decir, yo no sería la misma persona si no escribiera.