Camila Gómez: «Se cumplió el sueño de todas»

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Camila Gómez Ares es un símbolo del equipo de fútbol femenino de Boca Juniors.
Una piba que, como tantas, jamás se dejó derrotar por los obstáculos que los hombres le impusieron y, mucho menos, cuando le negaron su sueño de convertirse en jugadora profesional. Con el anuncio de la profesionalización del fútbol femenino, lo que parecía imposible se volvió una realidad. La popular estrella xeneixe comparte el sueño de miles de mujeres en Argentina.

«No podemos olvidarnos de todas las pibas que aún no tienen nada»

¿Por qué comenzaste a jugar al fútbol?
Fue algo familiar. Nosotros, con mi hermano mayor, amamos el fútbol y, en esos días de la infancia, compartíamos la pasión jugando entre nosotros. Todo el día pateando. Cuando él ingresó al club de fútbol, yo quise seguir sus pasos y me volvía loca con poder hacerlo todos los días. Ir a entrenar igual que él y competir en partidos.

¿Y cómo comienza tu carrera infantil?
Comienza con mi madre llevándome al mismo club, pero a practicar gimnasia deportiva. Yo no quería saber nada con eso, que era considerada una actividad para niñas. Yo quería jugar a la pelota y no entendía por qué no querían que practique fútbol. Al final, se decidieron porque yo no iba a cambiar mi deseo. Así que comencé a jugar en los equipos infantiles que me metían entre su plantel de pibes. Pasé por varios clubes y ya jugaba en la liga de Vicente López. Eran 3000 varones y yo (Risas).

¿Y tuviste algún problema?
Al principio se lo bancaron porque era en infantiles, pero llegó un momento donde comencé a vivir el rechazo. No querían que juegue en la liga ni que pegue el salto. El reglamento era claro y yo lo podía hacer, no hablaba ni de hombres ni de mujeres, así que tuvieron que aguantarse que yo pudiera jugar. Pero los problemas llegaron al año siguiente, cuando me enteré de que hicieron cambiar el reglamento para que no juegue. Cambiaron por solo varones. Fue un golpe muy duro para mí y tuve mucho dolor. Era una niña que tenía un sueño y se lo habían robado.

¿Te quedó algún resentimiento de eso?
Resentimiento no, pero sí mucho dolor. Fue muy triste para mí. Cortaron mi ilusión. Pero mirá cómo son las cosas que, hace unos días me llamaron de la misma liga, para que vaya a la presentación anual como referente. El triunfo es que hoy la liga tiene mixto.

¿Y cómo siguió tu carrera?
A los 14 fui a probarme en River Plate, porque me quedaba cerca de donde vivía, y quedé fichada. Además, fui al colegio de River, donde hice el secundario. En el medio de eso, fui a jugar a la UAI Urquiza, donde estuve un año, pero después volví a River y no encontré un lugar.
De ahí me fui a probar y jugar a Boca Juniors, donde yo siempre digo que encontré mi lugar en el mundo. Vos en otro club sos una persona más de las que circulan, en Boca no es así. Cuando vos entrás a Boca, todos te conocen, todos te ayudan. Es un lugar increíble y lo amo con locura. Soy muy feliz acá.

¿Cómo estás viviendo la profesionalización del fútbol femenino?
Con alegría y mucha emoción. Se cumplió el sueño de todas, pero aún queda un largo camino que recorrer. No debemos olvidar que todavía faltan muchas cosas para cambiar. Esperemos que trabajen en el desarrollo. Todos prometen que lo van a hacer y ojalá lo cumplan. Pero no podemos olvidarnos de todas las pibas que aún no tienen nada.

¿Qué sentiste cuando jugaron hace poco, por primera vez, en La Bombonera?
De todo. Fue uno de mis días más felices, el triunfo de todas.
Salimos y vimos ese estadio único y hermoso. Mi familia lloraba, nosotras también. La cara de mi padre, hincha de Boca, que conoció la cancha por primera vez y me acompañó junto a mi madre en toda mi carrera, a todos lados.
Fue un día que jamás lo vamos a olvidar y quedará en la historia del fútbol femenino.