Angela Torres: “Desde chiquita sé a qué vine al mundo”

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La protagonista de Simona no cumplió aún los 20 años, pero ya tiene una carrera interesantísima y diversa. Supo siempre qué quería para su vida y se preparó para disfrutar de un camino en el que le queda mucho por descubrir. En una entrevista que pasó por todos los temas, Angela le contó a Editorial Acción, para la edición 310 de Convivimos, como está viviendo esta hermosa etapa.

«Soy bastante observadora y aprendí a no entrar en ciertas cosas»

En el sillón de su casa, mientras festejaban el cumpleaños de su mamá, una Ángela Torres de siete años se acercó a Adrián Suar, uno de los invitados, y le dijo: “Yo voy a protagonizar una tira en Pol-ka”. Sus padres ya estaban avisados: un par de años antes, ella les había asegurado que iba a ser artista. Y cumplió con todo. “Soy medio brujita, ya desde chiquita sabía a qué vine al mundo y qué cosas se iban a cruzar en mi camino. Se lo dije y acá estamos. Siempre estuve muy convencida, se ve que es parte de mí”, cuenta.

¿Cuándo apareció esta convicción?

Estuvo siempre. Fue algo natural, nunca llegué a planteármelo, sencillamente es así desde que tengo uso de razón. Bailaba, cantaba, actuaba… Era muy personaje. Soy muy personaje. Estaba dentro de mí. Seguro hay algo de influencia familiar, pero nacía de mí pedirle a mi mamá que me llevara a las grabaciones y los ensayos, y eso sembró algo. Ella, de hecho, al principio no quería que me pusiera a laburar. Mi papá tampoco.

«Escribir es mi salvación, ahí descargo todo»

¿De qué manera te expresabas en ese momento?

Mi mamá hacía Patito feo, y yo era muy fanática. Cuando salió el segundo disco del programa, me lo compré, y me acuerdo la sensación que tenía en tercer grado, en el aula, de morirme de ganas de irme a mi casa para poner el disco, cantarlo, bailarlo y armar coreos. Era todo lo que yo deseaba: llegar a casa y poder dedicarle todo mi tiempo a eso.

Ángela canta, baila y actúa. Eso es lo que el público conoce de ella, pero también escribe y pinta. Lleva un diario íntimo desde los 13 años que ya copó unos cuantos cuadernos, llenos de pensamientos, ideas, garabatos en los que se habla y se responde, y pinturas. “Escribir es mi salvación, ahí descargo todo. El otro día me fui a hacer la carta astral y me dijeron que yo venía al mundo a comunicar, que tengo que escribir un montón. Me emocionó, porque justamente yo escribo muchísimo. ¡Me la paso escribiendo! Es muy importante para mí. Llevo un cuaderno conmigo siempre, hasta cuando me voy de viaje. Cuando trabajo tanto como ahora, se me complica, pero escribo los fines de semana, o cuando encuentro un momento para estar sola. Mi novio también lo hace y además le gusta pintar, así que podemos compartir ese momento”, afirma.

En cada entrevista a Ángela, es inevitable mencionar su árbol genealógico: es nieta de la gran Lolita Torres, sobrina de Diego e hija de Gloria Carrá. Su abuela falleció cuando ella tenía cuatro años, sin embargo, mantiene recuerdos muy vivos de ella y un vínculo particular: “Tengo muchas imágenes de ella en mi cabeza. Por suerte, todos los recuerdos que tengo son lindos, no hay ninguna angustia guardada con ella. Cuando se murió, no me puse triste. No entendía la muerte, pero sí me flasheaba que lo contaban en el noticiero. Le preguntaba a mi papá por qué pasaba eso. Muchas veces le hablo, me sirve como cábala antes de un estreno o cuando estoy nerviosa por algo, pero no soy una creyente absoluta de que me acompañe y esté ahí, porque siento que esa verdad no la tiene nadie”.

¿Cómo es eso?

Creo que la gente, dependiendo de qué le toque vivir, decide agarrarse de religiones o creencias, y eso es algo más de la cabeza humana que de la realidad. Que yo le hable a mi abuela es parte de eso. Lo que es de verdad, para mí, no lo sabe nadie. No se puede saber, no hay una verdad absoluta.

A los ocho años, Ángela les insistió a los guionistas de Patito feo para que le escribieran escenas, y consiguió meterse en seis capítulos. De ahí en adelante encadenó una serie de trabajos en cine, teatro y televisión: fue parte de las obras Irreal (que le valió un premio Trinidad Guevara como Revelación Femenina), Criatura emocional y El diario de Ana Frank; los musicales La novicia rebelde y Peter Pan, todos podemos volar; las tiras Esperanza mía (temporada de teatro incluida), Solamente vos y Simona; el unitario Condicionados; los realities Tu cara me suena (que ganó) y Showmatch; y los films Extraños en la noche, Gilda, no me arrepiento de este amor, Los padecientes y Un viaje a la luna. En el medio, lanzó un single como cantante y se prepara para sacar su primer disco.

Hiciste cosas muy diferentes, ¿fue una búsqueda?

Se fue dando. Soy curiosa. Paula, mi representante, analiza las propuestas conmigo, y juntas vamos viendo qué es lo mejor. Apenas me dicen, me entusiasmo, pero después vamos preguntando más y vemos qué conviene. Por eso estamos armando una carrera tan linda, porque tomamos buenas decisiones.

En tu laburo debe ser fácil quedar en una burbuja: te rodea mucha gente, te aísla, te elogia, ¿cómo salís de eso?

Primero, tuve la suerte de que no es que de repente trabajé en un programa, me hice megafamosa y mi vida cambió de un día para el otro. Fui de a poco y tuve la posibilidad de observar un montón y ejemplos cercanos de cosas que no tienen que pasarme, y también muy buenos ejemplos de cómo se puede manejar la situación, ser feliz y llevar todo adelante. Soy bastante observadora y aprendí a no entrar en ciertas cosas.

Tx: Juan Martínez
Ph: Nicolás Pérez