Barbie Vélez: “Creo que todavía tengo muchas cosas por vivir”

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Comenzó siendo la “hija de” para que, en poco tiempo, se convirtiera en Barbarita y, después, en Barbie para todo el mundo. Es actriz, dio sus primeros pasos como cantante, trabaja como modelo por hobby, y tiene un futuro muy promisorio. Hablamos con Barbie Vélez, una artista sin portación de apellido.

«Hoy en día, no es mi gran deseo casarme»

Desde chica tu mamá te llevó a todos lados para que te conozcan. Eso hizo que, en algún momento, odiaras todo lo que tenía que ver con el ambiente del espectáculo. ¿En qué momento cambiaste de parecer y te empezó a seducir todo esto?
En el momento en que comencé a tener taller de teatro en el colegio. Ahí empecé a descubrir lo que era el teatro y que me encantaba. Habré tenido 14 o 15 años, y ahí me di cuenta de que realmente era algo que me gustaba mucho. Igual, de chiquita, siempre fui bastante actriz. Me encantaba disfrazarme, hacer un papel, todo eso, pero no me gustaba el hecho de exponer mi vida después.

¿Qué hiciste para prepararte?
Estudié con Norman Briski, Julio Chávez, comedia musical con Reina Reech. Hice algunas cosas en otras escuelas de teatro, que tal vez no tienen tanto nombre, pero sí me preparé bastante. Me encanta estudiar, y más si es teatro.

¿Pensaste en qué hubieras querido ser si no te dedicabas a la actuación?
La verdad es que terminé la secundaria y nunca amagué en ir a anotarme a ninguna carrera. En mi familia nunca existió ese “mandato” –ni ninguno– de tener que estudiar algo por las dudas. Son todos muy relajados, tanto la familia de mi mamá como la de mi papá. Siempre dejan que uno haga lo que le apasiona. Pero sí me encantaría estudiar Psicología, pero no para trabajar de eso, sino porque me encanta de toda la vida. Si no lo hice hasta ahora, es porque hay que dedicarle mucho tiempo y hoy priorizo mi trabajo. El día de mañana, cuando esté más tranquila y sea más grande, tengo muchas ganas de cursarla.

¿Te guardaste un poco en el último tiempo?
Está claro y a la vista que bajé un montón mi forma de ser. Siempre fui muy tranquila, lo puede decir cualquiera de las personas que trabaja conmigo y que me conoce bien. En el último tiempo, hice cosas como, por ejemplo, dejar de ir a boliches muy conocidos en donde va mucha gente y que te pueden armar un romance. Empecé a cuidarme en qué cosas hacer y qué no.

Hace algunos años, en una entrevista, dijiste que tu mayor deseo era tener una familia. Y también en cada relación que tuviste siempre salió la noticia de que te querías casar. ¿Pensabas así o era una cosa de los medios?
No, era cierto. En un momento lo tenía bastante latente a eso. Era como un sueño realmente. Desde chiquita quería casarme, tal vez porque me criaron así o porque mi mamá se casó joven, al igual que mis abuelos. La verdad, no lo sé. Era una cosa como muy de nuestra familia. Pero, cuando fui creciendo, eso se me fue perdiendo y, hoy en día, no es mi gran deseo.

¿Estás más enamorada que nunca?
Sin faltarle el respeto a otras parejas, sinceramente estoy más grande y la relación la tomo de otra manera. Tengo muy buen trato con la mayoría de mis ex novios, e incluso sus familias. Por un lado, siento que estoy acelerada a mis 24 años porque trabajo de chiquita, vivo sola y sé lo que quiero. Pero trato de usar a mis amigas como un cable a tierra y, si bien estoy muy bien de novia, disfrutar de salir con ellas a tomar algo o a bailar y no perder esas cosas.

¿Qué esperás para tu futuro?
Me parece que perfilé mi carrera en la forma que me gusta. Hay mil cosas que quiero mejorar, pero creo que la elección de trabajos que estoy haciendo es buena y tengo proyección en mi futuro actoral. No sueño con ser una estrella de cine, sí con adquirir cada vez más experiencia y mejorar.